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Vivienda saludable en el Perú versus el Coronavirus

Por Arq. Pilar Catunta Alva 14 de abril de 2020


Edificaciones enfermas de elcolombiano.com


Nueve de cada diez viviendas de América Latina y el Caribe son de baja calidad y más del 81% de los habitantes de la región reside en zonas urbanas, según el BID.

La OMS estima que para el 2020 las enfermedades crónicas relacionadas con la calidad de nuestro entorno y con nuestros hábitos supondrán tres cuartas partes de todas las muertes a nivel mundial.

. Portada de Conjuntos habitacionais Favela - São Bernardo do Campo

Estas estadísticas aplastantes muestran la realidad en la que vivimos en América Latina y en la del resto de los países en el mundo. A pesar de los esfuerzos de los gobiernos en mejorar esta realidad con convenios y tratados, se mantiene estas carencias en vivienda así como en otros sectores que influyen en la calidad de vida. En este contexto, el Perú enfrenta estos problemas en el mismo momento en que se desencadena una pandemia sin precedentes. Un virus ha puesto al mundo en aprietos y ha bajado la cortina de todas las deficiencias en salud, en políticas de estado y en nuestros hábitos y costumbres, y que venían tapando durante años. Hoy nos toca enfrentar a este nuevo Coronavirus con todos los recursos humanos y económicos que tenemos a disposición.

Es así como el 15 de marzo nuestro presidente decretó aislamiento social obligatorio en el Perú para frenar la velocidad de contagio por el Covid-19. Este fue un día sorpresivo para todos los peruanos. Esta medida, ahora convertida en cuarentena, nos ha obligado a permanecer en nuestras casas, departamentos, módulos de vivienda social o cualquier tipo de espacio habitable. Nunca nos pusimos a pensar en si este albergue era saludable, confortable, ergonómico o funcional en una manera óptima durante esta pandemia. Hoy en día, no sólo debemos esperar que nuestra vivienda nos proteja y nos brinde cobijo, sino también debemos conseguir que su interior constituya un entorno saludable donde podamos conseguir que nuestra vivienda nos cuide, mejore nuestra calidad de vida e incluso nuestra esperanza de vida.

Es así como en estos duros días de cuarentena e incertidumbre cuestionamos si el lugar que elegimos y construimos para habitar por mucho tiempo es saludable, si nos permite pasar este tiempo de aislamiento en espacios habitables o si nos ayuda emocionalmente. Para responder estas interrogantes que muchos se hacen, como arquitecta sé que no hemos estado preparados. Pero puedo hacer una reflexión profunda y cito las palabras del arquitecto Xavier Mantilla, jefe del Ayuntamiento de Barcelona, que dice: “Ahora, dentro de nuestras viviendas, deberíamos hacer una reflexión obligada de cómo vivimos ¿Por qué los lavabos, que deberían ser las estancias más ventiladas de los pisos, son interiores? ¿Por qué se han reducido los espacios comunitarios a la mínima expresión al igual que la superficie de los pisos?”. Esto nos obliga a pensar que todo este tiempo vimos a la vivienda bajo una perspectiva económica, dejando de lado la calidad. Podemos decir también para cerrar esta idea, se viene diseñando edificios low cost y que la mayoría de ellos están enfermos ya que se ha perdido la idea de progreso.


Antipatrones de la vivienda social en Latinoamérica - ArchDaily

El confinamiento se está produciendo a una escala de vivienda la cual se convierte en el lugar donde vivir, trabajar y descansar, todo en un mismo recinto y que, además, es compartido con los demás integrantes de la familia. Esto es lo convierte en microciudades. El teletrabajo ahora es más importante que en los años noventa, y es desde las viviendas que debemos ser productivos. Ante estos nuevos paradigmas de habitar una vivienda en cuarentena, el arquitecto Vicente Guallart del Institute for Advanced Architecture of Catalonian (IAAC) aboga por desarrollar edificios ecológicos con alternativas donde desde dentro de un edificio se puedan mirar hacia fuera y en los que se incorpore vegetación que pueda regarse con aguas grises. Esta naturaleza, hoy en día se echa de menos durante estos días de encierro.

Ha llegado el momento de modificar la manera de diseñar y construir casas y edificios de departamentos, pensando en su distribución interior. Estar encerrados dentro de ellas nos obliga a pensar cómo queremos que sean los lugares en los que vivimos y con quién desearíamos compartirlos para hacer todas la actividades y tareas que esta cuarentena nos obliga a hacer. Hay que buscar soluciones para, dentro de ellas, poder acceder también en el exterior. Y es casi una manera sarcástica de pensar que la vida rural, antes menospreciada por vivir en la vorágine de una gran ciudad, nos resulta en estos días de distanciamiento social mucho más atractiva. Es hoy que reflexionamos de que no estábamos nunca en nuestras casas y ahora, sin poder salir, nos damos cuenta de las incomodidades que provoca habitar en ellas.

La opción de habitar una vivienda saludable es la respuesta a este artículo que se ha cuestionado la forma en que habitamos y los problemas que hemos detectado en esta prolongada cuarentena que atraviesa el Perú. Una vivienda saludable según la OMS especifica que es aquella que por sus características y especificaciones, brinda condiciones saludables a sus moradores previniendo o reduciendo riesgos que generen problemas de salud. Otros estándares internacionales refieren que una vivienda saludable es aquella que posee una ventilación e iluminación adecuada, baños privados, sistemas de climatización, superficies fáciles de limpiar (incluso los mobiliarios), habitaciones ergonómicas y confortables. Estas condiciones mínimas de ahora en adelante se deben priorizar y si contamos con algunas de ellas, estamos por buen camino. Ahora, hay un porcentaje de población vulnerable que también debe tener acceso a estas condiciones mínimas. Son cerca de 700 mil personas que necesitan un programa de vivienda que mejore su calidad de vida y por ende contribuya a mejorar su salud y expectativas de vida, pero con estos lineamientos expresados líneas arriba; no basta con un simplificado metraje de módulo de vivienda o implementar estancias mínimas. También se requiere brindar programas y ayuda para concientizar que mejorando la habitabilidad se está pensando en la salubridad.


Foto Decoesfera, modelo saludable de cocina

Foto Decoesfera, Concepto interior- exterior en interiores

Ante un escenario mundial incierto, el aislamiento es la mejor arma contra el Coronavirus. El diseño arquitectónico e interior se debe mantener alerta a la posibilidad de hacer su aporte en esta nueva arquitectura de encierro, en el que muchos profesionales pensamos que el confinamiento supondrá un antes y un después en esta noble profesión.

Sigue a Simétrika para más artículos como éste. En el próximo artículo nos centraremos en viviendas saludables según estándares internacionales y cómo podemos acercarlas a nuestra realidad latinoamericana.

En Simétrika nos esforzamos por conseguir que nuestras viviendas no sean sólo espacios bonitos en los cuales habitar (la belleza también se ha comprobado que es un elemento que afecta a nuestro bienestar) sino también que cuenten con todos los sistemas disponibles en el mercado para que en ellas se viva más y mejor. Si estás [email protected] en tener una vivienda diseñada por arquitectos, a tu medida, sostenible y que además cuide de ti y de los tuyos, consúltanos y te ayudaremos encantados.

Arq. Pilar Catunta Alva
Gerente de Arquitectura, Diseño interior y Paisajismo

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